‘lU EDAD MEDIAF-PALEÜGRAFÍA LlTERARIA.
comence á hablar entre mi de este modo:——¿Que es lo que veo? ¿Que se ha hecho del pueblo que existía en este sitio ‘B
Estando en esto, y con gran solicitud por la suerte de los que en el moraban, ví en el fondo del valle á una anciana ciega, la cual, luego que sintió el ruido de mi caballo comenzó a hablar y a decir:-—¿Que utilidad te pro- porciona mi muerte?
Greta la infeliz que yo era alguno de los que habian causado el daño.
Díjelar-Buena vieja, ¿quien eres‘?
Contestómeïz-Pertenezco a la tribu de los Benu-Hilel.
-——¿ Que os ha sucedido‘?
"¿Quien eres tu, para que te de noticia de lo que 1108 ha pasado í.’
——Soy Zeyyad-ben-Amir, el de Quinena.
——No se te deben, Zeyyad, dijo la anciana, placemes ni albricias por tu venida, pues sólo por causa tuya nos ha sucedido cuanto estas mirando.
Pregunte yo:—¿ Cómo ha ocurrido eso?
Respondió la ancianat-Guando partiste para traer los regalos de boda convenidos, se retiró Alchamuh a des- cansar en el campamento de los suyos. Entonces el padre de la princesa le envió regalos de hospitalidad, entre los cuales se contaba vino. Los que acompañaban a Alchamuh comieron y bebieron hasta embriagarse. Cuando Aloha- muh se halló el mismo ebrio, dijo a los suyosz-«Montad á Oflballor-Montaron, con efecto, y puesto en disposi- cion de marcha, como a la sazon estuviese dormida la gente del pueblo, se arrojaron sobre ella cual puedes ver por los resultados, dieron muerte a los peones, hicieron morder el polvo a los caballeros, cautivaron a las muje- res y despues de hacer prisioneros a la princesa y a su padre y deudos, se los llevaron al pais donde Alchamuh tiene sus estados.
Cuando acabe de oir su relacion, arroje un grito doloroso, sintiendo la turbacion de un vértigo que me dejó sin sentido. Vuelto en mi, di a la anciana mis instrucciones, diciendolez-Sientate aquí hasta que lleguen mis deu- dos con los regalos que traen: les, prevendre que se vuelvan y te conduzcan á 1a presencia de mi padre, a quien referirás todo lo ocurrido; que yo caminare en busca de la princesa, aunque haya sido subida al lugar más alto adonde se eleva el Sol, ó se ocultare en las entrañas de la tierra.
Dicho esto, y habiendo cumplido la promesa que hice a la anciana, comence a caminar (l) por una tierra negra, dilatada y esteril, donde no hay hombres ni albergues, ni se oye ruido alguno, sino es el (zausado por las idas y venidas de los hijos del maldito Iblis (2); no entra en ella lobo que no quede aturdido, ni leon que no enferme de sed; los que entran en ella estan perdidos, los que salen de ella quedan encorvados; no se produce en sus terminos otro arbusto que la coloquíntida, ni crece otra hierba que el jaramago; no se ve en ella agua, que no cause ad.mi- racion y brille como el fulgor de la candela ó la extrañeza del viajero que camina por sendas extraviadas, y la que hay no la beberia persona de cuantas beben, ni la buscaría quien tuviere necesidad, pues su calor abrasa y el licor de ella se halla mezclado con lodo. En aquella tierra, el polvo, que es negro, al brillo del Sol toma color de ceniza, los arboles son de madera de poco peso, echan fuego las piedras, y los genios y los gules (3) son los unicos mora- dores. Region tan extensa, como mal aventurada, cuya descripcion couturlaa el ánimo del acostumbrado a co- modidades, y doude, en suma, hasta la madera de las lanzas salta al calor como los escorpiones al cogerlos.
Continue mi camino, oh miramamolin, buscando por un lado y otro algun lugar habitado, durante diez días hasta que fue el onceno y con el llegó la resurreccion de mi animo. Aquel dia vi delante de mi erguirse un otero entre montes elevados. Apresure la carrera hasta llegar a el, y subiendo a dicha altura, ví una tierra blanca, que parecia alcanfor, abundante en pastos y agua, la cual ofrecía el aspecto de numerosos arroyos de plata. El terreno que se mostraba era de mucha extension y de hermoso suelo cultivable, con bellos huertos, puesto que le divídía un valle tan deleitoso, que se quedaria corta toda lengua en la tarea de describirlo y cualquier hombre de inge-
nio, que intentara encarecerlo.
(l) Prosa riruada ó retórica en el texto. (2) El diablo tentador de nuestros primeros padres. (3) Demonios en forma de serpientes.
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HISTORIA DE ZEYYAD BEN AMllï-«CÚDIGÏÉ ARABIGO DEL ESCORIAL. ll
En medio del valle habia hasta diez tiendas de blancos acicafes, entre las cuales se alzaba un pabellon ó toldo elevado cincuenta brazas sobre columnas con embutidos dc oro brillante. El toldo era de lmocado dr- color verde.
A todo esto, no veía a nadie, ni dentro ni fuera de las tiendas.
Acerqueme a una gruta situada en las cercanías, donde hice rsntreu‘ a mi caballo y habiendo tomado cerdas de su cola, le ate con ellas la lengua, para que no relinchase y al ruido se llamaso la atencion sobre mi. Luego me oculte entre los arboles del valle y vi una doncella vestida con un trajo de brocado amarillo, ornado el cuello con collares brillantísinios y la cabeza con una corona de rosas. Llevaba en la mano un tabaque ó canastillo de pla- ta, donde iba reuniendo variedad de rosas, copia de azahares olorosos, azuzenas y manzanillas.
Salte adonde se hallaba la jóven, y, cogiendola con violencia, la levante primero en alto, despues de lo cual dí con ella en el suelo _v saque mi puñal con ademan de degollarla. Al verse de esta suerte gritó dolorosamen te la jóven:- Muley, ¿no sera parte a retraerte de quitarme la vida, ni mi gallardia natural, ni lo agraciado dc mi rostro, ni el saber que soy doncella honrada?
Díjelaz-Dime quien eres, como si hablaras delante de Dios, cual es tu nombre y de quien es la tierra en que nos hallamos.
Ella respondió:-——En cuanto a mi nombre es Salome, hija de Amir; por lo que toca a esta tierra, pertenece a los Benu-Hilel y esta tienda es de la doncella ilustre y poderosa, que llaman Bafidato-l-chaiïiel, hija de Guail As-sahmi (l).
Apenas habia escuchado sus palabras, cuando regocijado sobremanera por la nueva que acababa de darme, la dije:--¿Quieres la libertad y que se "trueque tu situacion por los mayores miramientos, sin que tengas que arre- pentirte por ingratitud de mi parte?
—Sin duda Hlglll]&,—*1"6SpUllLll(l ella.
mPues lJlell-r-ÏBPÚSB, -—j'i'u'an1e, y pronieteme que te daras tal mana (bon la infanta, :1 quien llaman la A7"- quem de la fierwzasura hasta ClÍSPOHBPlLl de modo (jue Se establezcan relaciones entre ella y yo, facilitandome el que posea el corazon de dicha infanta.
Prometiólo y habiendome jurado ser leal al pacto, yo tambien se lo jure a ella. Despues se ¿ipartó de mi por un instante al objeto de ir a su tienda de donde volvió, trayendome un vestido de doncella que me puse en el acto.
A la sazon era yo imberbe y carecía de vello en mis mejillas; en VlÏtUCl de mis pocos años. .
Luego me asió de la mano, y conduciendome a una ‘tienda de CODGIÏLÍZO entabacado, me hizo entrar en ella y me presentó comida y bebida que acepte sin repugnancía.
Despues vino la noche, y a la hora en que se cubre de tinieblas la tierra, y se cierran al sueño los ojos, y Iman. tras brillan en el cielo las estrellas como flores que abren sus calices, y todo parece dormir menos la gloria del‘ Omnipotente; Salomé me habló de esta manera:
—-Mio Cid, descansad sobre ese lecho, en tanto que yo voy a verla infanta, pues habeis de saber que estas diez tiendas son de doncellas iguales a mi, que la sirven cada cual una noche la (zornida y bebida. Ahora. la hablare de ti y, si advierto que le agrada el oir hïtblar de tu persona, le seguire el hilo de la conversacion, para. vii-u‘ si con- sigo que te hagas dueño de su alma poniendoos a ambos en relacion, si Dios es servido.
CAPÍTULO V.
DE LOS DISCRETOS RAZONAMIENTOS QUE MEDIARON ENTRE EL PRÍNCIPE ZEYYAD Y LA 1N1v,\N'1‘A ARQUEHA DE LA HERMOSUBÁ ‘ 7 HALLAZGO DE LA PRINCESA SADE, E INGENIOSA IVLXNFJRA CON QUE IJA INFANTA CONSIGUIÓ LA LIBERTAD DE LA PRINCESA Y EL
ASENTIMIEIWFO nn ALGHAMUH A TODO LO GONGERTADO CON EL PRÍNCIPE
Despues de la salida de Salomé, no bien habria aguardado unas tres horas, (mande) oí ruido considerable de gente y levantando la cabeza vi llegar con ella otras diez jovenes, tan hermosas como lunas, las guajes’ acercándüse
me dijeron estas palabras:
(1) Como se advierte por el contexto, Ben Gmail ¡‘Xs-sabmí Ó hijo de Gmail ¿ks-saihmí era la alcuirnia del príncipe A1chamuh_