30 EDAD MEDIA. ——PALEOGRAFÍA LITERARIA.

Paseéme por arriates de rosa, flor de granado, sangres de Annoman (i), y albijares hasta lle-gar al estrado ó salon principal, al cual daba acceso una puerta altísima, ornada a la derecha mano con un leon de oro y con un leon de plata ya la izquierda.

En el salon me hizo sentar en una amartaba ó cojín magnifico y muy alto, despues de lo cual descansamos uno y otro.

Entonces entraron cuatro doncellas a quienes dió sus órdenes la dama, las cuales habiéndose ausentado por un rato volvieron con comida, que nos servimos ambos al momento.

Citando dimos de mano a los manjares, me incline hacia la dama y dije:

——¿Quien eres tu? y ,

Respondió a mi preguntaz-Soy un genio bueno de los que creen en el Alcoran.

Mi nombre es Jatifa-al-horr (2), hija de Jotuf Ben Daur.

En cuanto a mi padre, era un sabio astrólogo, el cual como entendido en el conocimiento de las estrellas me dijo un dia. Ha de venir hija, de mi alma, necesariamente a este sitio un varon arabe llamado Zeyyad-Ben-Amir el de Quinena, su residencia será en el castillo de Al-laualib, adonde habra llegado, entrandolo con valor y esfuerzo.

Desde entonces, que fue hace siete años, te he esperado en este lugar hasta que he tenido noticia de tu llegada, y deseando vivamente tenerte a mi vista sin descansar mañana ni tarde con este anhelo, me he presentado a ti en figura de gacela, y desde que te mire he procurado que te aficiones de mi, haciéndote venir a este sitio. Esta es mi historia y el termino de lo que tenía que relerirte.

Dijo, y cuando conclui de escuchar su razonamiento se me turbo el animo y pense entre míz-Contra un genio nada puede un hombre, menester es que estipule con ella algun pacto ó compromiso, para que me permita volver a mi tierra.

Dijelaz-g, Quieres que hagamos un concierto?

——¿A que propósito i?

«Para que me dejes volver a mi tierra, si lo deseare, aunque sea despues de obtener tu consentimiento.

—-Enhorabuena.

—-¿Guanto tiempo deseas que permanezca a tu lado?

——Tres meses, que es el tiempo que has estado con tus otras tres esposas, pues permaneciste con cada una un mes. Citando se cumplan los tres meses señalados, puedes irte despues, si así te place.

Gonvinimos en ésto, despues de lo cual pasamos a otra sala donde habia alfombras, como no he visto nunca en tierra de hombres. Allí me habló la dama en estos terminos.

——-Menester es que me des una prenda en señal de dote, para que sea legítimamente tu esposa.

Díjelaz-Nada tengo aqui que pueda ofrecer, pues sólo tengo mi espada y la banda con que se ciñe.

Replicó ella: —Dame la banda y el tahalL-Dile ambas cosas y tome a Dios por testigo del contrato establecido

entre ambos y consumando con ella el matrimonio, me convencí de que era doncella sin mancha.

Á poco me dijo:——Pareceme que he quedado en cinta esta noche; pues, he sentido en mis entrañas como fuego.

Permanecí a su lado tres meses, pasandolos en placeres honestos y distracciones, con alegría y regocijo.

Al cabo de ellos dije:——Jatifa-al—horr, cúmpleme lo que me has prometido.

Respondiów-Gierto, estoy contigo obligada a guardar el concierto y cumplir mi promesa; mas advierte que estoy en cinta. Si te apartares de mi ahora, dejaré de vivir; pero si puedes permanecer a mi lado hasta que de a luz lo que llevo en el vientre, iré contigo y con tu hijo, para acompañarte adonde quiera que fueres.

¿Que persona en mi lugar hubiera dejado de acceder a lo que pedia?

Respondí :—Bien esta. Yo te lo concede-Y permanecí a su lado nueve meses.

Cuando se completó el tiempo, parió un niño, y al punto pareció que el palacio se alegraba con todos los que le habitaban, poniendo en movimiento á cuantos en el servían. Por todas partes albolbolas, alegria y regocijo.

Presentaronse las doncellas y me dieron el parabien, en estos términos:

——Albricias, señor, pues os ha nacido un niño que no hemos visto jamás, entre genios ni hombres; OtPO que le

aventaje en hermosura.

(l) Anémonas. (2) La estrella que guía el carro, Arctos ó el boyero.

HISTORIA DE ZEYYAD BEN ANlIÏL-(XÏJDIGE ARÁBIGO DEL ESGORIAL. 31

Alegreme sobremanera, viendo despues, ¡oh miramamolin! acudir asimismo las mujeres de los genios y sus caba- lleros principales de todos los rumbos y lugares; con lo cual duro la fiesta y regocijo en el alcazar hasta tres meses. Todavía no sali, ¡oh miramamolin! del alcazar de los genios, sino despues de dos años.

Viniendo ahora al asunto de la historia de mi padre, del sultan Alchamuh, de las princesas y de los alguaciles mayores; es de saber que todos me aguardaron en el palacio de Ablaualil) diez dias; pero cuando faltó toda noticia de mi persona, se separó cada cual con su ejercito para ir en mi busca; y no pasaban por ciudad que no conquista- sen con sus armas, y, cuando lo habian conseguido, escribian en sus jiuertas: «Esto es lo que ha conquistado Zey- yad-ben-Amir, el de Quinena.»

Por lo que a mi toca, al salir del alcazar de Jatifa camine en direccion del castillo de Al-laualib y albufera del aficionado de la sociedad de las mujeres y siguiendo mi camino acercarse un jinete. l

Salíle al paso y saludándole con el zalam, que me devolvió cortesmente, le hable de esta maneraz-¿De donde vienes, hermano árabe‘? n

—De la tierra del castillo de Al-laualib.

—¿Qué noticia tienes de ella?

——Joven, ha llegado a nosotros un caballero de la montaña de la Luz, y nos ha referido que Zeyyad-beit-Amir, el de Quinena, ha muerto hace veinte dias.

—¿Hablas con seriedad‘?

—Giertamente.

—¿Por ventura tenias noticias de Zeyyad-ben-Amir?

—No, pero yo y las cabilas le aguardábamos.

—¿Gnándo ha desaparecido?

——Dos años ha, poco mas ó menos.

—¿Y habrá muerto de veras?

——Haga Dios callar al diablo de tu boca, y ¡que de prisa preguntas!

w-«Sólo quisiera saber, si has visto el rostro á Zeyyad.

—Sin duda.

Entonces me baje el auque?) ó babera alta de mi armadura y apenas me vió, bajóse de su cabalgaditra y me besó el estribo, exclamando : —-¡ Cuanto se han afligido los corazones de las gentes a causa de tu ausencia!

Despues, inclinandose hacia mi, me dijow-Muley; ruégote por Dios, que me escribas cosa que pueda llevar a la montaña de la Luz, para que, mostrandola a los campamentos y a los señores amires, obtenga en consideracion ti, buen recibimiento y me proporcione entre ellos generosa acogida.

-—Enhorabuena..

Acto continuo, saqué tintero y ‘papel, y despues de sobrescrito el bísmillafi, escribí una carta en estos términos:

«Esto escribe Zeyyad-ben-Amir, el de Quinena, a todos los caudillos, amires y califas. La paz sea para vosotros, con la misericordia de Al-lah y su bendicion. Despues de los cumplimientos de costumbre, etc. Os aviso, que cuando leyereis esta carta, acudais a verme al palacio de Al-laualib y albufera del aficionado a la sociedad de las mujeres, y no dejeis de venir ninguno, para que deis testimonio de un gran beneficio, por el cual son debidas a Dios gracias. Suyo es el poderío, suya la fuerza y la paz.»

Luego doble la carta y se la entregue, dandole de termino para volver, diez dias.

CAPÍTULO XIII.

AVENTURA DE ZEYYAD CON EL NEGRO QUEBRANTA-PIEDRAS. REFIÉRESE sU VIAJE AL PALACIO DE Los ALJÓFARES Y CÓMO

sE HIZO DUEÑO DE LA HEROINA LLAMADA ZAIDAT-OX-XAGHAN, ó LA SEÑORA DE LOS VALEROSOS.

Pasado aquel plazo, camine para el alcálal‘ de Al-laualib, siguiendo de nuevo mi viaje durante tres dias, y cuando fué el 0113110, descubrí con la vista una tienda fija en el suelo, un escabel alto y una lanza clavada en tierra. A1 ver estos objetos, dije entre mi z-Desearia saber a quién pertenecen esta tierra y esta tienda.