3?. EDAD NIEDIA. —— PALEOGBADÏÜX LITERARIA.

Acerqueme a la tiltima y vi a un esclavo, negro como Satanas, y cual una palmera de alto.’ En cuanto reparo

en mi comenzó a hablar en una gerga barbara, pronunciando tlificilmente, y entre las palabras que le cia, algunas

me eran inteligibles, pero otras no las pude comprender.

Dijon1e:-¡Desdichado! Tu propósito no sera coronado por exito favorable. Al pasar por esta tierra, en vano pre- guntas por la persona a quien pertenece.

Al escucharle, un grito a que respondió, por su parte, cogiendo una clava que agitó en su mano, dejando oir en su interior un ruido campanudo, semejante al producido por el trueno que rasga la nube ó el viento huracan. Dirigió la porra contra mi; pero erró el golpe, y cayendo vino a dar contra una piedra que se rompió en muchos pedazos. Despues echó la mano al puño de su chaiarote y desenvainzïndolo, irguió el acero y le hizo girar tres veces en su mano hasta levantar polvo, relumbranclo y echando chispas, con lo cual se puso mas lustroso que nuevo y más limpio que el agua cristalina, apareciendo con el brillo de una perla entre el resto de sus armas.

En seguida me acometió con "terrible furia; y en los choques y acometidas, que mediaron entre ambos, experi- mente el esfuerzo de su pelea, hasta que fue la hora en que llega el sol a la cúpula de los cielos. Entonces, diri— guiendole un terrible grito, le di con el cuento‘ de la _lanza tal golpe que le derribe en el suelo. Viendole así, ase-

gure mi caballo para que no se moviese y sujetando al negro las manos, se las ate a las espaldas, apretandole las

ligaduras. Despues le dije: -—¿ Gual es tu nombre? Respondió : —Soy llamado Quebranta-piedras. e-¿Quien es tu dueño? --Una doncella que tiene por ó Tormenta de enemigos, señor del alcazar de los Aljófares.

nomdre Zaidat-ox-xachém, ó la señora; de los valer/osos, hija de Zeir-ol-icran, Azíar

-¿Dónde esta tu señora‘?

—En el alcazar que he nombrado. -—¿Guanto dista de aquí ese alcázar‘? —Diez millas,

-¿Que te ha traido a este sitio‘?

——-El estar enamorado de una doncella esclava que se llama Bercanyïaluh (Luciente rayo), lugar, para prepararme a obtenerla. Y has de.

hija de Safuh, jóven

(le gran mérito y personalmente esforzada; y habito en este saber, Muley, que nadie mas que tu me ha Vencido en pelea, por eso quiero que me digas quién eres, así Dios

te bendiga. Á-Soy Zeyyad-ben-Amir, el de Quinena. —-Ahora, Muley, te pido alalia, pues no soy hombre que huya ni obre traidoramente. Otorguesela, y le quite lasligaduras, pasando con el aquella noche en hospitalidad muy OlJSGqUÍOSPL.

Cuando amaneció Dios, mande traer mi caballo, el cual monte despues de arrendado y ensillado, acomodándo-

me en el para el viaje. Entonces vi al esclavo que, acercándosea la tienda, y levantandola del suelo, en que estaba

on la mano, la dobló como si fuese un Vestido y la echó al hombro; despues de lo cual, tomando la clava y guió, llevando el caballo del diestro. Así caminó delante de mi diez millas hasta

as una tierra como de alcanfor, de hermosa calidad, bella por su verdura y de exten-

fija, c en la mano, se cinó la espada que se ofreció a nuestras mirad sion dilatada; y en ella un castillo, que hubiera perdido la cabeza en la descripcion de su hermosura el escritor ¡nas experimentado, con treinta tiendas delante, que ostentaban sus acicafes blanquisimos.

Al divisar el negro el alcazar, me dijo:—-M.uley, este es el Alcazar (le los Aljófares y esta tienda (jue vesw mos-

tróme una,—la de mi señora. Luego dió el esclavo un grito, a cuyo estruendo pareció conmoverse la tierra, y

cual salió un caballero, en quien sólo se dejaba ver del rostro el negro de las pupilas. Dirigió el esclavocontra el una carga ó golpe extraordinario que lo arrancó de la sil

vimos abirirse el castillo, del

la como pajarillo awebatado

por la garra del águila, despues de lo cual se me acercó y me dijo: y «Muley, esta es la adiafa ó presente de hospitalidad que te ofrezco. Aquí ÉHDBÍS ‘al mi 31113; la SBÜOPa de 105 ‘Vas

lerosos-Y poniéndola suavemente en el suelo, dió otro grito atronador.

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HISTORIA DE ZEYYAD BEN .AMlR.'-GÓDICE ARÁBIGO DEL ESGORIAL. 33

Presentaronse muchos caballeros que acudían de todos lados y lugares, y al esclavo, ¡oh miramamolin! que hacía con ellos lo que el viento impetuoso en el dilatado mar, cuando azota las aguas, sobreviniendo con esto mucho vocerío en el alcázar, adonde acudían caballeros de todos los puntos de aquella tierra

Acercóseme la dama mencionada, y me habló en estos terminos‘

—-¿ Quien eres? ¡Así Dios prolongue tu vida!

Díjela:—¡Oh, Zaidat-ox-Xachan! Soy Amir-ben-Zeyyad, el de Quinena.

“Senor del ÏDUDÓO, quisiera me otorgaras libertad y trocases tu conducta para conmigo en buenos tratamientos, y que dispongas queden asimismo libres esos caballeros.

Otorguele todo, y habiendome invitado a descansar, eché pie a tierra, llame a Quebranta-piedras al cua] des

2 J ' pues que se hubo presentado, hable de esta suerte:

—Esta dama ha logrado la libertad para aquellos caballeros. Anúnciales que ya están libres

.V0ceó el esclavo, expresandose con estas palabras:

—-Acercaos, senores, a m1 dueno el Cid, el caballero,_el heroe, el rey de la justicia, Zeyyad-ben-Amir, el de Quinena, el cual os ha concedido la libertad de xruestras personas.

Dijo: y cuando oyeron los caballeros lo que decia el esclavo, se acercaron a mi, bajando de sus asientos, y me proclamaron su rey. -

Al propio tiempose levantó la dama, y besandome en la cabeza, me dijo:

-—Muley, soy tu criada, y estoy pronta a hacer lo que mandares.

Cuando se fue la gente del pueblo, corrí hacia abajo el antifaz con que cubría el rostro, contemplando en el de la princesa la hermosura de la luna. i

Despues la dije:—Zaidat-ox-xachan, cúbrete el rostro.—Y añadíz-¿Que deseas?

Respondió:——-No quiero otra cosa sino que tenga logro mi pensamiento respecto de tu persona

Díjelm-Aguarda a que se reunan los ejércitos en el castillo de Al-laualib, donde celebrare festín nupcial para solemnizar nuestras relaciones recíprocas; si Dios lo quiere así, exaltadosee su nombre,

De allí me fuí con el esclavo y la dama al alcazar de esta, donde pasamos la noche

Cuando amaneció monte en mi caballo, y dije a la dama:

--¿Quiéres venir conmigo?

Respondióz-Para nada he menester permanecer en mi palacio.

Luego dejé por teniente en el alcazar a uno de sus deudos, apellidado Nahban (cautivador ó apresador guerrero)

y caminamos juntos con el esclavo al palacio de Al-laualib y albufera del aficionado de la sociedad de las mujeres.

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t.

CAPÍTULO‘ XIV.

VUELVE ZEYYAD AL PALACIO DE AL-LAUALIB LLEGADA DE LOS EJÉRGITOS QUE HABIAN IDO Á BUSCARLE DESPOSORIOS DE ZE YAD ' - - v

coN LA I-IEROINA ZAIDAT-OX-XAGHÁN ó LA SEÑORA DE LOS VALEROSOS.

Llegados cerca del 31051231": salieron á recibimos las doncellas, acompañadas de cantoras, y llevando en las manos variedad de instrumentos musicos. Así se acercaron a nosotros, y fueron a nuestro lado tocando y dando muestras de regocijo, hasta que hicimos nuestra entrada. Despues descansamos en el palacio y vinieron las doncellas a darnos el zalam. En Cuanto á Qllelïranta-piedras, le encargue que permaneciera asiduamente a la puerta del alcázar,

Así pasamos tres dias. Cuando fue el cuarto entró en nuestra habitacion dicho siervo sonriendo de alegría.

—Albricias,vMuley, dijo; los ejércitos de que me hablaste se acercan.

Levanteme apresurado, y haciendo atalaya del alcazar, miré y no tarde en divisar ejércitos con banderas que se distinguian por sus hermosos colores, y con atabales sonoros. El jarimer ejercito que veia llevaba le bandera de1 monarca poderoso, el caballero, el grande Alcharntili-ben-Guail As-sahmí. Detrás de la enseña de este príncipe ;;:1;::;”:,í::.:a“;:,: ::‘ï:::ï;:;:,;:ï:r::‘t t es s,“ le i

e A- . y pla oso, el alentado, el honesto, Assima ben Gueilan.» Luego otra ban- 9

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